sábado, 23 de noviembre de 2013

Región del Libertador Bernardo O'higgins


Límites:


Los límites territoriales son por el Norte la Región Metropolitana y Valparaíso, a través del río Rapel y la hoya del alto río Maipo; por el Este la República de Argentina; por el Sur la Región del Maule, por la hoya del río Tinguiririca; y por el Oeste el Océano Pacífico.

La región de O’Higgins tiene una superficie de 16.387 km2, representando el 2.16% de la superficie del país.

La población regional es de 877.784 habitantes (Censo 2012).

La población rural llega a 257.5393 habitantes y la población urbana alcanza a 620.245 personas. Su densidad poblacional alcanza a 53,63 hab/km2.

El crecimiento de la población, en el período intercensal, promedio anual es de 1.2%. La capital de la región es Rancagua. La región de O’Higgins está dividida administrativamente en 3 provincias y 33 comunas.

Relieve:

Las características del relieve más importantes son la presencia de cuatro fajas longitudinales: Cordillera de los Andes, Depresión Intermedia, Cordillera de la Costa y Planicies Costeras.

La Cordillera de los Andes tiene en esta región una altitud que varia entre los 3.000 a 4.000 msnm y un ancho aproximado de 50 km, además presenta un marcado volcanismo, el cual se manifiesta en que las mayores alturas corresponden a conos volcánicos, tales como el Tinguiririca (4.620m) y El Palomo (4.860).

La depresión intermedia se presenta con formas planas generadas por el acarreo de materiales, principalmente de origen glacio-fluvio-volcánico, destacando al Norte de la región la cuenca de Rancagua, que se extiende desde Angostura del Paine hasta Angostura de Pelequén por el Sur, alcanzando una longitud de 60 km. y un ancho aproximado de 25 km. Es atravesada por el estero Codegua, el río Cachapoal y el río Claro en Rengo al sur la depresión intermedia se abre hacia la provincia de Colchagua.

La Cordillera de la Costa se presenta baja y de formas redondeadas que no alcanza los 2.000 m. Esta cuenca se abre paso por el valle de Peumo - Codao – Coltauco, para luego al Sur de San Vicente de Tagua Tagua, frente a la ciudad de San Fernando, volver a retomar altura.

Las Planicies Litorales presentan gran extensión en el litoral al Sur del estero Yali, en las cercanías del río Rapel, donde la costa es baja y permite el desarrollo de dunas y playas. Lo mismo sucede en Bucalemu y Pichilemu donde se presentan hasta tres niveles de terrazas, el contacto con la Cordillera de la Costa se hace por medio de diferentes cursos de agua que penetran hasta 25 km hacia el interior.




Flora y Fauna:

La VI región se inscribe en la zona central, donde las condiciones climáticas presentan características mediterráneas y por tanto su cubierta vegetacional es del mismo tipo.

En esta región aumentan las formaciones vegetales respecto al norte, mostrando gran colorido y diversidad, tanto en la Cordillera de la Costa, como en la Cordillera de los Andes y especialmente en el valle.

Ambas cordilleras han contribuído a delimitar en forma natural el territorio de Chile, factor que favorece la notable individualidad de su flora. Se encuentran especies restringidas exclusivamente a nuestro país, como sería la Lucuma queule, actualmente en peligro de extinción.

Se trata de un árbol perenne de hasta 20 metros de altura, distribuído actualmente en las provincias de Cauquenes, Concepción y Arauco.

Su fruto es comestible y su madera es de muy buena calidad, por lo que fue aprovechado intensamente desde la época prehispana.

Esta especie se considera como exponente de las plantas arcaicas de la flora chilena, entre las que también se cuenta el árbol sagrado del pueblo mapuche: el canelo.

Esta especie está presente en esta región, en algunas quebradas de la Cordillera de la Costa y en la Cordillera de los Andes bajo los 1.500 metros de altura.

Flora Autóctona:

La flora prehispana estaba compuesta por especies nativas arbórea, arbustiva, herbácea, de uso alimenticio como peumo, boldo, molle, roble, culén, espino, arrayán, araucaria, palma chilena, michay, litre, maqui, chagual, madi, coile, quila, etc.; especies nativas de uso forrajero como quila, maitén, coirón, etc.; especies nativas de uso artesanal y doméstico como quillay, lingue, chilca, sauce chileno, bollén, colliguay, patagua, belloto, coihue, ciprés de cordillera, trevo o tebo, totora, roble, canelo, el yaquil o crucero, y de uso medicinal y/o ritual como quinchamalí, orocoipo, bailahuén, corontillo o ñipa, paico, tabaco, canelo, pangue o nalca, matico o palguín, pichi o romero, etc.

La palma chilena, una de las dos especies indígenas de nuestro territorio -que además de su importancia botánica, significó un recurso alimenticio recurrente y relevante de las poblaciones pre y post hispanas-, es un claro ejemplo de cómo el hombre, con un manejo inadecuado puede atentar contra la supervivencia de una especie.

Esta especie, que pobló intensamente el territorio de Chile Central, está reducida en la actualidad al Parque Nacional de La Campana, en el valle de Ocoa (Región de Valparaíso), y a las Palmas de Cocalán, en la comuna de Las Cabras (Región de O’Higgins). En estos parques es donde se encuentra el mayor número de ejemplares.

En menor cantidad, pero en el mismo rango de importancia, aún es posible apreciarlas en algunos sectores del Secano costero de nuestra región, como Lolol, Chépica y San Pedro de Alcántara.

La grave disminución sufrida por esta especie, se puede hacer extensiva a otras que pueblan el territorio nacional, especialmente a aquellas nativas de la zona central.

Debido a la intensa ocupación humana desde épocas tempranas, tanto en el valle como la Cordillera de la Costa, sus bosques nativos fueron arrasados, influyendo también la intensa actividad agrícola en ellos desarrollada.

En épocas posteriores, los incendios forestales que han afectado a las reservas de la cordillera de los Andes, han significado la destrucción y pérdida de un patrimonio natural irrecuperable.

Es por esto que existen en la región del Libertador O’Higgins, sólo algunos sectores en quebradas de la Cordillera de la Costa, cerros aislados en el valle central y en la Cordillera delos Andes, donde aún se aprecia el bosque esclerófilo, arbustos, plantas perennes, hierbas anuales, especies autóctonas que algún día poblaban nuestros territorios.

El uso que del recurso botánico ha hecho el ser humano a través del tiempo, es variado.

De las especies mencionadas, algunas permanecen sólo como bosques relictuales (roble blanco, ciprés de cordillera), en lugares como Roblería de Alto Huemul en la cordillera de San Fernando y Roblería de la Cordillera de la Costa en sectores de Chancón y Doñihue, provincia de Cachapoal.

Hay bosques de ciprés de cordillera en diversas áreas de la cordillera andina de Rancagua y San Fernando. Otras se encuentran en franca extinción (belloto, araucaria, coigüe).

De las especies introducidas en el período postconquista, tienen especial relevancia entre otras: la vid, el trigo, cebada, la zarzamora, manzanos, cerezos, higueras, el álamo, etc.

Gran importancia revistió la introducción de la vid que ingresa a nuestro territorio con la llegada de Pedro de Valdivia, por ser indispensable para la celebración de la Santa Misa.


                                              Maqui


Fauna:

Asociado con esta vegetación y en equilibrio con ella se encontraba en época prehispana, una fauna propia de cada ecosistema.

Cuando el hombre dejó de depender en forma exclusiva de los recursos naturales, desarrollando la actividad agrícola y ganadera, se rompió este equilibrio, proliferando algunas especies en detrimento de otras.

La desaparición de especies vegetales, significó también la pérdida o migración de especies animales.

La introducción de especies animales europeas, con la llegada de los españoles, significó también alterar el equilibrio natural existente.

De los animales nativos de la región, el puma, el cóndor y los loros tricahues, se encuentran en peligro de extinción. Esta región alberga en la reserva Cipreses y en el Cajón del río Azufre al mayor número de tricahues silvestres que aún existen.

Con el español llegaron a nuestro país especies animales que tienen una gran relevancia económica: vacunos, caballares, ovinos, caprinos, mulares, porcinos, además de peces y aves, pero que contribuyeron a dañar seriamente el equilibrio ecológico, que aparentemente había logrado mantener el hombre prehispano.


Fauna Nativa:

El recurso animal prehispano era variado y numeroso.

En cuanto a la fauna, en la zona costera aún quedan lobos marinos de un pelo, además de nutrias o chungungos (hoy casi extintos); peces y moluscos como corvinas de agua dulce, ostión (ambos extintos), merluzas, lisa, pejerrey de mar y de río, trucha; más al interior hay quiques, conejos, liebres, coipos, ratones, chillas, guiñas, chingues y guanacos (que actualmente se encuentran sólo en la cordillera de los Andes). Entre las aves pueden encontrarse garzas, garzas chicas, huairavos, gallinas ciegas, gaviotas, picaflor, pilpilenes, loicas, becacinas, etc. También hay golondrinas, perdicillas, piqueros, pollitos de mar, fardelas y petreles. Entre los rapaces hay águilas, nucos y bailarines.


                                   


Clima:

En esta región predomina el clima templado con oscilaciones térmicas moderadas. Aumentan las precipitaciones de norte a sur y de oeste a este concentrándose en los meses de invierno.

Encontramos en la costa norte de la región, un clima templado cálido con lluvias invernales y gran nubosidad matinal y humedad atmosférica, que se extiende hasta poco más al Sur de Topocalma.

La cercanía del mar influye notablemente en la moderación de la temperatura.

Por otra parte, la Cordillera de la Costa por su altitud asume un rol regulador del clima, impidiendo la penetración de las influencias marinas en el valle, disipa las lluvias en sus laderas de barlovento y sus cumbres adquieren rasgos climáticos andinos al sobrepasar el nivel medio de la capa de inversión térmica. Esto significa presencia de nieves que desempeñan un rol en el control y permanencia de los escurrimientos de ríos y quebradas.

El clima templado cálido con lluvias invernales y gran humedad atmosférica caracteriza a la zona costera al sur de Topocalma.

Las precipitaciones alcanzan cifras cercanas a los 823,5 mm., casi el doble de las registradas en Valparaíso. La temperatura media anual alcanza a los 12,6° C, y la amplitud térmica anual es de 4,8° C y la diaria de 6,4°

En la Depresión Intermedia predomina un clima templado cálido con lluvias invernales, tipo Mediterráneo, extendiéndose desde el cordón de Chacabuco por el norte hasta la cercanía de la ciudad de Victoria por el Sur. Las precipitaciones se concentran preferentemente en invierno, alcanzando un promedio cercano a 450 mm. al año.

En la precordillera, en una extensión que comprende desde los 31° hasta los 37° S, ejerce su dominio un clima templado frío con lluvias invernales, cuyas características fundamentales son inferidas a través de la estación meteorológica de El Teniente. La temperatura media anual es de 9,6° C. Las temperaturas invernales de junio a agosto apenas superan los 4° C. Las precipitaciones anuales se concentran mayoritariamente en los meses de invierno alcanzando a 1.072,9 mm. en la estación tomada como referencia.

En la parte alta de la Cordillera andina desde los 28° lat. S, donde termina el altiplano chileno hasta las proximidades 
de Chaitén se desarrolla un clima de tundra por efecto de la altura. Su característica principal es una cobertura nival que da lugar a ventisqueros y glaciares por precipitaciones nivosas y en menor grado pluviosas, originadas por bajas temperaturas que en el mes más cálido oscilan entre 0 y 10° C . Por esta razón la vegetación es escasa o nula.


Vías de acceso:

Transporte y Comunicación Vial. La ruta 5 Sur o carretera Panamericana comunica a Rancagua con todo el resto del país, a una hora del centro de Santiago. El Metrotren comunica rápidamente con Santiago en una hora y cuarto, con frecuencias diarias.



Organización administrativa:

La Región de O’Higgins se divide en tres provincias. Estas son:


Provincia de Cachapoal: es la más grande en superficie, alcanzando 7.384,2 km² y cuenta con una población total de 542.901 habitantes, según los datos entregados por el Censo de 2002. De ellos, 415.108 personas viven en áreas urbanas y tan sólo 127.793 lo hacen en sectores rurales. La componen las comunas de Rancagua, Codegua, Coinco, Coltauco, Doñihue, Graneros, Las Cabras, Machalí, Malloa, Mostazal, Olivar, Peumo, Pichidegua, Quinta de Tilcoco, Rengo, Requínoa y San Vicente.

La ciudad de Rancagua es la que posee mayor cantidad de habitantes (214.344, de los cuales 109.465 son mujeres y 104.879 son hombres), siendo la capital de la región. Su superficie alcanza los 260,3 km², acogiendo al 27,5% del total de la población regional. Machalí es la comuna de mayor superficie a nivel regional, alcanzando los 2.586 km², mientras que la de menor tamaño es la de Olivar, con tan solo 44,6 km².

Provincia de Cardenal Caro: posee una superficie total de 3.324,8 km² y una población de 41.160 habitantes. La componen las comunas de Pichilemu, La Estrella, Litueche, Marchigüe, Navidad y Paredones. Pichilemu es la de mayor superficie (749,1 km²) y la que posee mayor cantidad de habitantes (12.392), mientras que la que alberga menor cantidad de personas es La Estrella, con tan solo 4.221. La más pequeña (300,4 km²) y la que posee más cantidad de habitantes en zonas rurales (4.710) es la comuna de Navidad.

Provincia de Colchagua: su superficie es de 5.678 km² y vive en ella un total de 196.566 habitantes. La integran las comunas de San Fernando, Chépica, Chimbarongo, Lolol, Nancagua, Palmilla, Peralillo, Placilla, Pumanque y Santa Cruz.

La de mayor superficie (2.441,3 km²) y la más poblada (67.732 habitantes) es la de San Fernando, mientras que la más pequeña es Nancagua (111,3 km²) y la menos poblada es Pumanque (3.442 habitantes). Esta última, además, solo posee habitantes en zonas rurales.


Cursos fluviales más importantes:


Río Rapel: es la cuenca más importante de la zona, abarcando 14.800 km² en casi 70 km de recorrido. Nace en el sector de La Junta, de la unión de los ríos Cachapoal y Tinguiririca. En su recorrido no recibe aportes considerables, salvo el del estero Alhué, que nace en la Región Metropolitana.

En él se ubica el embalse Rapel, que posee una capacidad de almacenamiento de 433 millones de metros cúbicos, el cual es aprovechado para labores agrícolas, el desarrollo de actividades turísticas y deportivas. Finalmente, el río Rapel desemboca en el mar a la altura de Navidad.

Río Cachapoal: nace en el cerro de Los Piuquenes y su cuenca abarca 6.400 km². Entre sus tributarios se encuentran el río Las Leñas, el estero de los Cipresitos, el río Cortaderal y Los Cipreses; este último nace en la Reserva Nacional del mismo nombre. Cuando el Cachapoal transita por la depresión intermedia, pasa cerca de la ciudad de Rancagua y recibe el aporte del río Claro y del estero Zamorano.

Río Tinguiririca: se origina cerca del paso de las Damas, a 3.050 msnm, luego de la unión del río del mismo nombre y el Azufre. Su cuenca abarca 4.730 km² y drena en el sector sur de la región, recibiendo, en las cercanías de Cunaco, al estero Chimbarongo.


Parque Nacional Palmas de Cocalán: se sitúa en la comuna de Las Cabras entre los 34º 09’ y 34º 16’ de latitud sur, y los 71º 04’ a 71º 14’ de longitud oeste. Posee 3.709 hectáreas y es de propiedad privada.

Fue creado en 1972, es el más pequeño del país y su principal característica es que cuenta con una considerable cantidad de ejemplares de Palma chilena (Jubaea chilensis), siendo el palmar más importante del país, seguido por el de Ocoa, en la Región de Valparaíso.


                                  

Reserva Nacional Río de Los Cipreses: fue creada en 1985 y se ubica a 50 km de la ciudad de Rancagua, en la precordillera y cordillera andina.

Pertenece a la comuna de Machalí y comprende casi toda la cuenca del río que le da su nombre. Posee una extensión de 36.882 hectáreas y alberga a una importante población andina de guanacos, una de las pocas que van quedando en la zona central. También es posible encontrar colonias de loros tricahue, cóndores, águilas, patos correntinos y caiquenes de Magallanes, entre otros.

Otro de los atractivos de la reserva lo constituyen algunos restos arqueológicos de los primeros habitantes de la zona, así como también petroglifos y antiguas construcciones.



                                
                                                        Río de los Cipreses

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